Hoy me volvieron a sudar las manos después de tanto tiempo. Sentí el corazón latir como nunca. Pensaba que me iba a pasar algo. Nunca me había pasado de sentir todo esto junto en mi cuerpo pero en mi mente sí. Ya somos viejas conocidas, querida ansiedad. No vas a engañarme tan fácilmente, mi amiga...llevamos demasiado tiempo lidiando esta batalla de la mente.
Respiré profundo y mientras agradecía por todo el conocimiento del cuerpo y la mente que tengo confirmaba la identidad de la causa de mi malestar. Efectivamente era ella. Sos vos, siempre sorprendiéndome con algo nuevo. Ya me había encariñado con los tics...donde están? Podríamos dejarnos de tantos cambios?
Me puse a pensar en qué momento sentí algún malestar similar y sólo pude recordar una ocasión. Y no es que no la conozca sino que siempre tiene formas distintas de manifestarse y salir al exterior porque en la mente siempre es igual, siempre es la misma, siempre está pero a veces se desata, se escapa y se alimenta sin permiso de biblioteca nueva o antigua que pueda encontrar. Otras veces le gusta escribir cartas de cómo imagina el futuro.
Aquella ocasión y esta comparten algunas cosas en común que pude descubrir después de mucho pensar: La libertad está en riesgo. En aquella ocasión era física, real, literal. Hoy es mental, espiritual, metafórica. Pero la sensación es la misma. Y no es que no haya estado presa en otras ocasiones pero en la mayor parte de mi prisión yo no sabía que estaba encerrada así que no sabía que por eso sufría.
Me siento aprisionada, coartada, frustrada y muy enojada. En ambas ocasiones la vergüenza está presente: No me siento orgullosa de lo que soy hoy y no me sentía orgullosa de lo que fui ese día. En las dos siento que no estoy siendo una copia fiel de lo que realmente soy, pero no pude elegir mejor porque siento que estoy sobreviviendo e increíblemente sigo eligiendo vivir y hacer lo necesario para seguir aquí.
Siempre encontras los peores libros para leer sobre el presente. no? El futuro tal vez no sea tan malo como lo imaginas y el pasado está tan abajo que tenes que revolver mucho para traer ese alimento a la luz. Algo que compartimos y tenemos en común es el análisis profundo que podemos hacer de cada situación y vos me jugas en contra a mi y yo en contra a vos.
En este mundo que cada vez se hace más viejo pero sigue siendo nuevo para mi hoy obtuve por fin una respuesta y no me siento feliz pero sí con vergüenza descubro que me encuentro menos infeliz cuando me di cuenta de que había alguna reacción en mi entorno, pensar que tal vez esté más cerca de que me entienda...pero sé que es solo una ilusión. Ella no me puede entender porque vive en un mundo paralelo al mio (o yo al de ella). Y aunque no sea ascensional, el hecho de que la única persona con la que comparto más mi vida realmente nunca me escuche ni pueda estar realmente presente duele como jamas imaginé.
En algo tuviste razón cuando joven era y juntas pensábamos sobre el futuro y vos con tus cartas de un complicado futuro siempre aparecías y me decías "Porque siempre trabajas con personas con trastornos o discapacidad tu hijo o alguien cercano la tendrá y vos estarás luchando por la inclusión pero desde el bando de la familia y no solo de los profesionales. Yo te decía que iba con ventajas por tener más conocimiento.
Me equivoqué, vos ganaste. La realidad es que "consejos vendo pero para mi no tengo". Toda la teoría del mundo ni toda la experiencia del universo pueden prepararte para enfrentarte a vivir con alguien con una condición que le impide tener empatía aunque así lo quiera. Y terminas diciendo lo mismo que me decían a mi los padres de los niños con los que trabajaba: Que "por lo menos con los actos que demuestran su rabia sé que está conectado al mundo" y se alegraban, y yo tenía toda la sabiduría para saber cómo gestionar eso en otro. En alguien que no sea mi familiar.
Hoy fui yo a quien descubrí contenta por haber obtenido, AL FIN, una reacción. Pero a la vez el MIEDO de una reacción. Y ahí apareces vos, querida ansiedad, con tu arsenal de documentos del pasado. Que me dicen que vas a irte y ya no vas a volver. La sensación de que cuando vuelvas me vas a echar. La sensación de que voy a volver a perder todo esto que tengo que en realidad no es mio. La sensación de.....la sensación. Sólo eso alcanza para sentir que mi corazón se va a salir de lugar y que mis manos no van a dejar de sudar.
Finalmente, de todos los escenario que te imaginaste el real es menos trágico que para el que nos preparamos. Siempre es menos complicados y tal vez sólo hay que dejar fluir. Dejar fluir???!!!!! Traqui ansiedad, que siempre tendrás tu lugar.
Ansiedad querida, ya he compartido contigo más de la mitad de mi vida. Si te vas a quedar, quiero poder convivir contigo. Vamos a tener que aprender a hacerlo aunque no tengo idea bien de cómo. Cómo se aplica el "no te lo tomes tan en serio". Vamos a seguir descubriendo nuevos mundos.
Comentarios
Publicar un comentario