Hoy me volvieron a sudar las manos después de tanto tiempo. Sentí el corazón latir como nunca. Pensaba que me iba a pasar algo. Nunca me había pasado de sentir todo esto junto en mi cuerpo pero en mi mente sí. Ya somos viejas conocidas, querida ansiedad. No vas a engañarme tan fácilmente, mi amiga...llevamos demasiado tiempo lidiando esta batalla de la mente. Respiré profundo y mientras agradecía por todo el conocimiento del cuerpo y la mente que tengo confirmaba la identidad de la causa de mi malestar. Efectivamente era ella. Sos vos, siempre sorprendiéndome con algo nuevo. Ya me había encariñado con los tics...donde están? Podríamos dejarnos de tantos cambios? Me puse a pensar en qué momento sentí algún malestar similar y sólo pude recordar una ocasión. Y no es que no la conozca sino que siempre tiene formas distintas de manifestarse y salir al exterior porque en la mente siempre es igual, siempre es la misma, siempre está pero a veces se desata, se escapa y se alime...
Por que la locura y la cordura no existen...